Por tanto, para ver las llamadas Kone Phapheng, mas grandes que las anteriores, (segun dicen son las mas grandes del sudeste asiatico), hay que ir a Champachak, y ya por tierra llegar alli.
Hoy alquilamos unas bicis, y nos dirigimos, a las de Somphamit. Pequeña perdida por los caminos, y encuentro con un pequeño templo, casi en ruinas, y con un niño, que en broma, se encara con Mamen, y ambos se empiezan a hacer muecas.
Cuando Mamen hace que va a ir detras de el, el muchacho, sale corriendo y riendose, hasta que ve que Mamen no le sigue, y entonces se vuelve para hacerla mas muecas.
La hermana mayor le riñe, pero hemos pasado unos momentos de risa, con este niño tan simpatico.
Despues de parar un rato a la sombra, ya que el sol esta pegando fuerte, llegamos a las cataratas.
En realidad, son rapidos que se forman, al estrecharse el rio, entre unas gargantas de rocas, que el agua ha ido horadando, y formando unos canales irregulares, sobre los que serpentea.
Alli estamos bastante tiempo, contemplando el paisaje y haciendo fotos.
Luego, seguimos un poco rio abajo, y nos encontramos con unos bungalows, donde dos muchachos, con muy poquitas ganas, nos sirven un refresco y una cerveza, y nos las tomamos con tranquilidad, en un cenador y tumbados en una colchoneta y hamaca respectivamente.
Nos acercamos a lo que es una playa de arena, que hace un entrante del rio, y donde en la parte de arriba, hay unas tumbonas con gente en traje de baño.
Me arrepiento de no haberme traido el bañador, pero la desilusion dura poco. En la pequeña ensenada que forma el rio, se almacena una espuma amarilla, imagino fruto de romper el agua, contra las rocas, en la catarata 200 metros arriba, y de la contaminacion, de las islas cercanas.
Vuelta hacia el hostal, que es hora de comer, y asi lo reclaman nustros estomagos.
| El rio es de todos |
Un par de huevos fritos con patatas, y unos spaguettis a medias acompañados de 2 baguettes, cumplen sobradamente, con lo que diriamos es, una opipara comida.
La verdad, es que contra todo pronostico, estamos comiendo mas a gusto, en Laos que en Tailandia.
Por la tarde, Mamen se queda en la habitacion, y yo voy con la bici a dar una vuelta, y ma acerco al final de la tarde, al puente que une las dos islas, a ver anochecer.
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