Hemos dejado los macutos en la consigna del hostal, ya que el avión sale a las 12,30 de la noche, y el minivan que nos lleva al aeropuerto, vendrá a recogernos a las 8 de la tarde.
Hace calor hoy, mucho calor. Dejamos el hostal a las 11, y nos vamos a coger el autobús que nos llevara a los centros comerciales, en los que el aire acondicionado, hacen mas llevaderas las horas de espera.
Un minivan nos recoge en el hostal, ya que es mas barato que un taxi y ademas como tiene que recoger a otras personas de otros hostales, seguro nos dara una vuelta de no menos de una hora, por barrios de la ciudad.
El desenvolverse por el aeropuerto de Bangkok es lo mas facil que uno se puede imaginar.
Entras en el aeropuerto, y un cartel te muestra a la letra que tienes que ir dependiendo de la compañia de tu vuelo, asi que solo tienes que saberte el abecedario, y seguir pasillo adelante hasta tu letra.
Una vez alli, facturas en el mostrador, y quieras o no quieras, vas a tener que ir por unos pasillos limitados por cuerdas o paredes, en los que no te puedes salir del carril. Pasaras controles, aduanas etc, y cuando te des cuenta, estas en la zona de embarque preguntandote porque has perdido mas de dos minutos pensando en lo complicado que podia ser moverte por el aeropuerto.
En la zona de embarque te gastas tus ultimos Bats quedandote con unos pocos billetes de recuerdo, que olvidaras en un cajon de tu casa, y que un dia encontraras buscando no se que, y que por unos momentos, te llevaran de nuevo a esas tierras y te haran renacer las ganas de volver
Eso, sumado a la apariencia de pocos amigos que tienen estas gentes, te hace pasar por sus controles ( la verdad sea dicha), un poco acojonado.
Me diras, que esa sensacion es por la falta de cultura y por desconocimiento de las diferentes etnias que pueblan nuestro mundo.
Vale, lo que tu quieras. Pero yo no conocia la cultura de los pueblos de este viaje, y desde el primer momento, la sensacion de tranquilidad ha sido completa, y he podido disfrutar de la simpatia y amabilidad de sus gentes. A cada uno lo suyo
Y dicho esto, termina este relato del viaje. Cuento algo, y guardo mucho. Unas veces por incapacidad de expresar los sentimientos que te innundan, otras veces porque me es imposible describir paisajes y personas y otras veces porque las sensaciones son tan personales, que solo uno mismo, y no siempre, es capaz de entenderlas.
Si este relato ha despertado en ti el gusanillo de viajar por esas tierras, ( o sea, esa envidia cochina que corroe por dentro ), es que no lo he hecho muy mal.
Con eso me basta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario